FUTUROS Y OPCIONES
Operativa con Futuros y Opciones
Cobertura o Hedging
Las operaciones de cobertura vienen dadas por el deseo de reducir o eliminar
el riesgo que se deriva de la fluctuación del precio del activo subyacente.
Como regla general, una posición compradora o "larga" en el
activo al contado se cubre con una posición vendedora o "corta" en
el mercado de futuros. La situación inversa, es decir, una posición "corta" en
el activo al contado, se cubre con una posición compradora o "larga" en
el mercado de futuros.
La cobertura es más efectiva cuanto más correlacionados estén
los cambios de precios de los activos objeto de cobertura y los cambios de
los precios de los futuros. De esta manera, la pérdida en un mercado
viene compensada total o parcialmente por el beneficio en el otro mercado,
siempre y cuando se hayan tomado posiciones opuestas. Principales operaciones
de cobertura que se realizan en los mercados de futuros:
Otro tipo de cobertura o hedging se da por
ejemplo en los productores de granos que desean cubrir los
precios de su producción para venta futura en el mercado.
Especulación
Se trata de una actuación que pretende obtener beneficios por las diferencias
previstas en las cotizaciones, basándose en las posiciones tomadas según
la tendencia esperada. El especulador pretende maximizar su beneficio en el
menor tiempo posible, minimizando la aportación de fondos propios.
Cuando se posee o se prevé detentar una posición firme de contado
y no se adopta cobertura alguna, también se está especulando.
Dicha actuación debe calificarse de especulación pasiva o estática,
a diferencia de la anteriormente enunciada, que se refiere a especulación
activa o dinámica.
El elevado grado de apalancamiento financiero que se consigue en los contratos
de futuros hace especialmente atractiva para el especulador la participación
en dichos mercados.
La especulación con futuros consiste en la toma de posición en
el mercado de futuros en función de las expectativas sobre la evolución
del Activo Subyacente.
Una de las ventajas en la operativa con futuros, reside en que no se precisa
el pago del total de la posición, únicamente se depositan unas
garantías que pueden ser un porcentaje o una cantidad fija.
Así, por ejemplo, si se compra 1 futuro Ibex-35 y el mercado cierra
a 10.600, habrá que depositar 7.000 (700 puntos de Ibex multiplicado
por 10) por un contrato valorado en 106.000, lo que resulta tan sólo
el 6,6%. Por contra si lo que hiciésemos fuese comprar una acción
de precio 10.600, deberíamos depositar el 100% por cada título.
A esta posibilidad que ofrecen los futuros de depositar menos para la misma
inversión se le denomina EFECTO APALANCAMIENTO (EA). Así: EA
= (Resultado Inversión/Capital Invertido).
Debe considerarse que la contrapartida negociadora de un especulador es, en
numerosas ocasiones, alguien que realiza una operación de cobertura.
Arbitraje
Una operación de arbitraje se basa en la ejecución de una estrategia
cruzada de intercambios con las siguientes características:
- No requiere inversión inicial neta, ya que la operación se
realiza con financiación ajena; si se realizara con fondos propios deberá considerarse
el costo de oportunidad correspondiente.
- Produce un beneficio neto positivo.
- Está libre de riesgo de sufrir pérdidas.
Las actuaciones arbitrajistas incluyen una extensa gama de operaciones cruzadas,
entre las que se incluyen como más representativas y habituales el arbitraje
futuro-contado, futuros-opciones, futuros y opciones de diferentes vencimientos
y futuros y opciones iguales o similares, pero cotizados en diferentes mercados.
El arbitraje es una operación de oportunidad que se suele dar durante
períodos de tiempo relativamente cortos; para ello, los arbitrajistas,
atentos a la evolución del mercado, deben actuar antes de que la intervención
de los restantes operadores elimine las oportunidades de arbitraje.
El arbitrajista trata de obtener beneficios aprovechando situaciones anómalas
en los precios de los mercados. Es la imperfección o ineficiencia de
los mismos la que genera oportunidades de arbitraje. Sin embargo, a través
de dichas operaciones los precios tienden a la eficiencia. Debemos, por tanto,
considerar que la intervención del arbitrajista resulta positiva y necesaria
para el buen funcionamiento del mercado.
La toma de posiciones a través del arbitraje también genera oportunidades
de obtener beneficios en base a la evolución de los precios de los activos
arbitrados, con riesgos muy acotados por la propia naturaleza de la operación
de arbitraje. (Por ejemplo, Bonos de 30 años vs. Bonos de 2 años,
cuando se espera una corrección de las tasas de largo plazo)
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